Mi pensamiento eres tú !
Como estrellas que al brillar
devuelven al mar su luz,
devuelves paz a mi vida.
Mi pensamiento eres tú.
Como arroyos que al bajar
vierten al mar su agua azul,
eres agua de mi vida.
Mi pensamiento eres tú.
Como vientos que al soplar
mueven ligero el bambú,
mueves con brío mi vida.
Mi pensamiento eres tú.
Te miro y al fin comprendo;
viento, arroyo, cielo y luz,
que eres razón de mi vida
Mi pensamiento eres tú.

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A través del mar
De este cáliz que es de vida
beberé de tu agua brava.
Ondearan surcando mares,
luces, versos y esperanzas.
Callaremos casi a un tiempo
soñando que el mar nos guarda
la presteza de ese beso
que refleja su agua clara.
Volarán sentidas odas,
volarán surcando el alba
un océano infinito
y... un cielo. ¡Distancia amarga¡
Pero dime, amor, ¿qué es eso?
¿Qué es tu mar la distancia?
¡Es sólo algo que no existe
si el amor brota del alma¡

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Poema del renunciamiento
Pasarás por mi vida sin saber que pasaste.
Pasarás en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamás lo sabrás.
Soñaré con el nácar virginal de tu frente;
soñaré con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñaré con tus labios desesperadamente;
soñaré con tus besos ... y jamás lo sabrás.
Quizá pases con otro que te diga al oído
esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
te amaré más que nunca ... y jamás lo sabrás.
Yo te amaré en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
-el tormento infinito que te debo ocultar-
yo te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima... ¡y jamás lo sabrás!

1910 - 1982.
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Poema de la culpa
Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
Fue un pecado quererla, Señor, y sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fue como un agua callada que corría ...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Perdónala Señor, tu que le diste a ella
su frescura de lluvia y su esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.
Pero, ¿cómo no amarla, si tu hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?
Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar la simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.
Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dio su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...
Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor ... ni yo tampoco!
La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.
Sí, nuestra culpa es tuya; sí, es una culpa amar,
sí, es culpa de un río cuando corre hacia el mar.
Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.
Y por eso, perdóname Señor, porque es tan bella,
que Tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,
Tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
Tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!

1910 - 1982.
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Poema de la despedida
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

1910 - 1982.
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Dos rojas lenguas de fuego
Dos rojas lenguas de fuego
que a un mismo tronco enlazadas
se aproximan, y al besarse
forman una sola llama.
Dos notas que del laúd
a un tiempo la mano arranca,
y en el espacio se encuentran
y armoniosas se abrazan.
Dos olas que vienen juntas
a morir sobre una playa
y que al romper se coronan
con un penacho de plata.
Dos jirones de vapor
que del lago se levantan,
y al reunirse en el cielo
forman una nube blanca.
Dos ideas que al par brotan,
dos besos que a un tiempo estallan,
dos ecos que se confunden,
eso son nuestras dos almas.

1836 - 1870
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Amor eterno
Podra nublarse el sol eternamente;
Podra secarse en un instante el mar;
Podra romperse el eje de le tierra
Como un debil cristal.
¡Todo sucedera! Podra la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamas en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

1836 - 1870
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¿ Qué es poesia ?
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Que es poesía!, Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

1836 - 1870
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Autorretrato
Ya no me asusta el ruido de los carros
ni la gente que se grita la devaluación del amor tras sus ventanas
me mata el silencio
la in-conexión de las almas
el espacio desierto entre dos cuerpos
me atemoriza ver al cigarro consumiéndose
en el lugar vacío frente a mí
me hace llorar
verme pegada a esa silla
siendo la piafita-pequeña
que se reconstruye en el tabaco
acogiéndome al último respiro de un tísico
…y no saber qué hacer
si levantarme cada día mal o si vivir a medias-bien

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Poesía Libre
Pinto poesía y pienso
cómo encajar cada rima
Busco el acento del verso
y cuento cada sílaba.
Gasto tinta y mil papeles
leo mil veces los versos,
los observo y los remiro
y no encajo lo que veo.
Pienso entonces y me acuerdo
que me dieron dos consejos…
" dejar libre el espíritu
y escribir con lápiz viejo",
por eso yo me propongo,
cuando dibuje mis versos...,
dejar de contar silabas
y dar paso al sentimiento.

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Canto de vida
Un canto más de esperanza.
Una oportunidad nueva.
Un nuevo y largo camino
se abre sutil en la tierra.
Pasearon por los valles,
caminando las praderas,
he visto gente gigante
que labora, duerme y sueña.
Yo he visto reír al mundo
¡Tuve amigos¡, gente buena
que llenaron de alegría
mi ya gastada alma vieja.
He visto sendas trazadas
con duro acero forjado
Sendas que surgen al paso
de un tesón adivinado.
Trabajo diario de gentes.
Trabajo, sudor, trabajo.
En paz, sin guerras ni frentes
en un mundo imaginado.
Y he visto así gente breve
que padece, con certeza,
resentimientos y envidias,
resquemores y flaquezas.
Gentes que atacan a gentes
en vez de atacar la idea
y que en la vida se pierden..
!Que se pierdan en su pena¡
He visto, al final el mundo
con la ilusión y certeza
de que más que gente mala
existe más gente buena.

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Cadena perpetua
No me des nada de recuerdo:
Pues sé bien cuán corta es la memoria.
Anna Ajmátova
Ojalá la memoria fuera corta
y los días se incineraran velozmente
para no ver
como todo escasea
como el amor
voltea las esquinas fugazmente
como yo me vuelvo presa
de tanta memoria que no olvida
de tantos hechos repitiéndose en un círculo
todo escasea
como hoy
como ayer
como esta tarde
cuando el diccionario completo
no me alcanza
cuando correr tantas veces
no me alcanza
cuando olvidar tantas cosas
no me salva
y todo escasea
tantas imágenes
tantas ganas
tanta vida
y tener que repetirme siempre
en todas las escenas
en todas las palabras
como en una cárcel
sin poder olvidar nada.

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Volveran las oscuras golondrinas
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
ésas... ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrirán;
pero aquéllas, cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate:
¡así no te querrán!

1836 - 1870
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